Desde el set de ‘Esto no es Berlín’, el director de fotografía comparte la experiencia de rodar su primer largometraje en México luego de fotografiar cuatro cintas en el extranjero.
Por Salvador Franco Reyes
Fotografías : Alfredo Altamirano AMC
Bernardo Villanueva Carrera Berna
Colonia Roma. Hoyo funky. Años 80. Un grupo de jóvenes punks se divierten en una estruendosa fiesta cuando la música desaparece abrúptamente para que el equipo de sonido pueda grabar el diálogo entre los dos personajes que conversan eufóricos en la barra.
Alfredo Altamirano AMC, director de fotografía de ‘Esto no es Berlín’, captura la conversación con una Alexa Mini de ARRI que luce más pequeña que nunca y que no deja de moverse hábilmente por todo el lugar… “Necesitábamos una cámara muy ligera que por cierto ‘tuneamos’ un poquito para reducirla a su mínima expresión ya que en México siempre te las mandan con miles de cosas puestas, batería montada, accesorios, etc., de manera que el resultado es una cámara muy grande y mal balanceada. Nosotros decidimos quitarle todo, siguiendo los pasos de otros grandes fotógrafos como Emmanuel Lubezki ASC, AMC, que transfiere las baterías con un cable largo a una mochila cargada por un asistente, lo cual le ayuda a ganar movilidad”, señala Altamirano desde el set de la cinta dirigida por Hari Sama, cuyas luces se colocaron de manera estratégica para permitir un campo de acción de 360 grados.
Para lograr esa libertad, el cinefotógrafo usó los lentes de Zeiss High Speed que son muy ligeros y luminosos y pidió a la casa de renta que mandara a hacer un cable de 4 metros, que combinado con un motor de foco inalámbrico, le dio una movilidad y tamaño perfectos para filmar los plano secuencias en los lugares llenos de gente y en los espacios pequeños.
“Prácticamente toda la película es cámara en mano y casi siempre en planos secuencia. Rodamos muchas tomas de cada escena y haciendo planos muy diferentes cada vez para que se cortaran de manera muy libre y dieran como resultado una edición muy orgánica y libre, muy al estilo de ‘American Honey’ o ‘Fish Tank’, de Andrea Arnold, nuestras referencias número uno para la cámara”, explica Alfredo quien asegura que ‘Esto no es Berlín’ es un proyecto muy especial en su carrera por varias razones.
Se trata de su primer largometraje como director de fotografía en México luego de construir una carrera en Europa y Argentina, que incluye cortometrajes, documentales, videos musicales y las películas ‘Graba’ (2011), ‘Marussia’ (2013), ‘El Gurí’ (2015) y ‘Suburbs’ (2013). A ello hay que sumarle que la dirección está a cargo de su amigo Hari Sama, con quien tiene un historial de colaboraciones que incluye infinidad de comerciales, cortometrajes como ‘Ya nadie toca el trombón’- sobre la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa- y un episodio de la serie ‘Había una vez’: “Estoy muy feliz de estar haciendo mi primer largo en México, tratando de que mi crew se adapte a mi sistema de trabajo minimalista, por eso trabajo con la gente que ya conozco porque otros lo verían raro”.
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“Ha sido muy interesante encontrarme con Hari ahora en una película, donde su implicación es total y absoluta, y más aún porque se trata de un trabajo personal y prácticamente autobiográfico. En esta ocasión Hari me ha llevado a más límites, ha sido un proceso mucho más complejo que los anteriores pero en el buen sentido”, explica Altamirano quien, curiosamente, nació en 1985, es decir un año antes del momento que narra la película. Uno de los principales retos a los que se enfrentó el equipo de la cinta desde la preproducción, fue el diseño visual del filme por estar situado en una época muy peculiar del país: el México underground de los años 80.
“El problema al fotografiar una década como los 80 es que es tan reciente que mucha gente aún la tiene fresca en la memoria, forma parte de nuestra conciencia colectiva, porque lo vivimos y eso te impide ‘reimaginarlo’ como en otras películas que son de época. ….“A eso hay que agregar que nuestra historia, este drama juvenil protagonizado por Xabiani Ponce de León, José Antonio Toledano y Ximena Romo, ocurre en un mundo underground del que existen muy pocas fotografías e imágenes y que se acerca mucho al kistch que a veces puede caer en el mal gusto. Por eso optamos por buscar referencias e inspiración de lo que se hacía en ese medio en Berlín y Londres además de la música que marcó esa época”.
Poco a poco, Altamirano, Sama, el equipo de diseño de producción, vestuario y maquillaje encontraron el tono y el look de la película. “Los exteriores son en su mayoría del área de Satélite, donde por suerte no han cambiado demasiado pues se quedó más o menos en los 80. Los exteriores de noche han sido complicados porque la ciudad cambió todo su sistema eléctrico que ahora es en su mayoría de led’s y su color tiende más a un blanco verdoso en vez del anaranjado de los sodios clásicos de la época”.
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…“La manera de resolverlo fue con el único filtro Lee Urban Sodium que compramos y que usamos en luces HMI. Ese filtro te quita muchos pasos de luz y combinarlo con HMI te ayuda a tener suficiente luz para exponer. Poner Tungsteno con ese filtro me hubiera dado imágenes todavía más cálidas y difíciles de corregir además de haber necesitado mucha más potencia para llegar al mismo nivel de luz.” También se escogieron locaciones con mucha iluminación pública de Led’s la cual se corrigió con el filtro de sodio.
Las pocas lámparas púbicas de sodio que encontraron en la ciudad fueron en Iztapalapa, donde rodaron varias secuencias al interior de un automóvil modelo Caribe rojo, en el que además de los cuatro actores protagónicos, se subió Alfredo Altamirano con su cámara.
“Una de las ventajas de la Alexa Mini reducida a su máxima expresión, es que en ocasiones ni siquiera necesitaba poner lentes tan angulares en lugares muy cerrados como los automóviles, un 35mm era suficiente ya que podía pegar la cámara al parabrisas o a las ventanas.”
Pisar el set de ‘Esto no es Berlín’ es un auténtico viaje al pasado. No solamente por la iluminación o diseño de producción, sino también por los vestuarios que convierten a cada uno de los actores y de los extras en un personaje “de otra época”.
“Nos sentimos muy orgullosos de la colaboración con todos los departamentos, en particular con Diana Quiroz de diseño de producción, pero también con el departamento de vestuario (Gabriela Fernández) y maquillaje (Karina Rodríguez)”.
…“La paleta de colores la escogimos junto con Diana y obviamente hablamos con vestuario y maquillaje para que todo estuviera en armonía, porque todo se podía convertir en kitsch con un mínimo detalle, por eso tuvimos que ser muy cuidadosos. Los colores que predominan son el magenta y cian, combinados con los rojos y los azules, pero en general, y sobre todo en la noche, siempre hay verdes dominantes en el diseño de producción que yo ilumino con magentas”.
Neones de la época, tugstenos y kino’s con filtros de colores, fueron algunas de las soluciones creativas para iluminar un proyecto que había destinado gran parte de su presupuesto a la ambientación de las locaciones, los props, el vestuario y la caracterización de hasta 300 extras que formaron parte de las secuencias.
“Cuando llegué al proyecto ya no teníamos dinero”, dice entre risas el cinefotógrafo, quien tomó la decisión de buscar opciones baratas para los filtros de colores. “El costo de los filtros para iluminar gran parte de la película resultaba ridículamente elevado, así es que un día fui a la papelería y compré celocelofán de colores para hacer algunas pruebas y me sorprendí mucho cuando vi los resultados, ¡funcionaba muy bien!. Pensé que se iba a quemar en algunos momentos; un par de veces los usé con un joker 800 o en par 64, pero no se quemaron. En su mayoría solo los usábamos en los tubos de kinos que sacábamos de las carcasas para ponerlos individualmente por todos lados. El presupuesto de filtros pasó de 30 mil a 300 pesos.”
Con esta decisión, Alfredo Altamirano consiguió el “look neón verdoso” que quería desde el set y no en la corrección de color: “En postproducción los colores se corrigieron muy poco, lo que uno ve en la película es casi lo que filmamos. Solo afinamos un poco todo para que los colores no se vieran tan “electrónicos”. Además, decidió mantener el diafragma de la óptica completamente abierto (1.3) durante toda la película, reduciendo al mínimo la profundidad de campo: “Entre más cierras el diafragma más profundidad de campo tienes, hay más zona nítida, pero cuando abres el diafragma todo eso se reduce, la imagen se hace más suave y esas son las imágenes que buscábamos con Hari. Por ejemplo, si estás filmando con un 85mm y el personaje se mueve medio centímetro, hay que ajustar el foco inmediatamente. Esa decisión le quedó muy bien a la película porque le ha dado algo muy orgánico. Se recreó el medio punk, underground y artístico de la Ciudad de México, donde conviven drogas y rock, no podemos tener una imagen tan clínica y digital”, explica.
“La que sufrió mucho fue la foquista Itzel Ochoa, porque el foco era mínimo y no era nada fácil darle seguimiento en planos secuencia. Itzel dice que le voy a tener que pagar una sesión de psicólogo después de la película”, agrega con humor.
Además de la foquista, Altamirano colaboró con su gaffer Luis Alfredo Porcayo quien, asegura, entiende a la perfección su “concepto minimalista” en la iluminación: “Es muy gracioso porque he hecho películas en Europa y en Argentina con crews muy pequeños y lo que aquí llaman un crew reducido siempre termina siendo grande, con procesos complicados que alentan el ritmo”. …“Mi gaffer está acostumbrado a tarabajar con poco, algo que en esta película era aún más importante porque debido a los planos secuencia no podíamos colocar tripiés o banderas, porque si al director se le ocurre moverse o cambiar de ángulo, todo debe estar listo en poco tiempo.
…“Generalmente tenía todas las balastras o dimmers centralizadas en un solo espacio, con una persona lista para cambiar las luces rápidamente. Si teníamos que cambiar de eje solo prendía o apagaba luces y listo. Puede parecer algo espontáneo pero en realidad hay toda una preparación previa, tanto de intenciones de cámara, de luz y de diseño de iluminación en todos y cada uno de los sets que nos permiten esa libertad”.
Para algunas secuencias complicadas o en las que Hari tenía que actuar, usamos dos cámaras. La segunda cámara fue una Alexa Clásica grabando a 2k. Es impresionante como esa cámara sigue haciendo imágenes sorprendentes que se mezclan perfectamente con las de la Mini.
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“Los operadores de cámara B fueron Daniel Anguiano, Ricardo Deneke “Chango”, Sandra De Silva y Francois Pesant. El operador de Movi fue Luis Aguilar “El Maxi”. Sarasvati Herrera se encargó de la unidad B cuando yo por cuestiones personales, no pude estar más en el rodaje lo que agradezco infinitamente. Ella se encargó de una secuencia en Ecatepec donde se filmó un concierto punk y algunos puntos de vista de noche. Me encanta trabajar con ella porque logra imágenes hermosas respetando siempre el estilo visual de la película”.
Después de seis semanas de rodaje con resolución de 3.2K en PRORESS 444 XQ, ‘Esto no es Berlín’ entró a su etapa de postproducción. La corrección de color estuvo a cargo de Lisa Tillinger, una colaboradora habitual en la filmografía de Altamirano. “Para la historia algunos planos se hicieron en 8mm que escaneamos en 4k y corregimos en blanco y negro. La mayoría de las imágenes las hizo la artista Annalisa Donatella Quagliata.
La corrección se hizo poco a poco porque no había mucho dinero. Es curioso, pero eso nos permitió un trabajo muy artesanal, como a la antigua, porque nos reuníamos con Lisa para hablar de intenciones, luego regresábamos otro día a ver lo que había hecho, volvíamos a platicar y hacer pruebas y regresábamos otro día para verificar el trabajo. sobre todo en cuanto al contraste, el color y el grano que decidimos agregar”.
Sundance: Espíritu Independiente
Antes de viajar al colorido pueblo de Park City, Utah, Alfredo Altamirano compartió su emoción por presentar ‘Esto no es Berlín’ en la sección World Dramatic Competition del certamen creado por Robert Redford.
¿Cómo te enteraste de que la cinta fue seleccionada para Sundance?
Me enteré porque el director me avisó alrededor de tres semanas antes de que se anunciara oficialmente. Creo que fue el momento más intenso porque se lo quieres contar a todos y no puedes, entonces empiezas a digerirlo de una manera muy extraña. La emoción baja pero se queda algo más a largo plazo que tiene que ver con el reconocimiento profesional.
¿Qué esperas de la experiencia en Sundance?
La verdad no sé. Mucho frío porque siempre están bajo cero. Espero conocer mucha gente y sobre todo ver muchas películas. También me han llegado muchas invitaciones de fabricantes de cámaras y óptica que tendrán actividades allá; será algo muy divertido.
¿Qué significa Sundance para ti?
Es un festival que siempre me ha gustado mucho porque invita al cine joven, de gente que hace cosas diferentes, con películas muy orgánicas y eso es algo que me fascina porque el cine industrial es muy acartonado, siempre se hace de la misma manera. Las películas que están en Sundance siempre son una experiencia. Estoy feliz de que ‘Esto no es Berlín’ esté ahí porque quiere decir que tiene algo de eso: es juvenil, punk y divertida.
¿Cómo definirías el proceso creativo?
Fue de búsqueda creativa, personal y en grupo, pues somos personas que se reúnen para crear y eso es lo que me gusta de la película, que te puede gustar o no, pero no te vas a aburrir. Y el proceso fue igual, divertido e intenso. Aunque fue muy dificil de filmar, para mi fue un proyecto divertido, porque habla de un joven que busca quién es para convertirse en un artista y le pasan muchas cosas en el tono de sexo, drogas y rock and roll. Así es que para hacerla vivimos mucho lo que vive el personaje, sin sexo y drogas pero con mucho rock and roll.
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‘Esto no es Berlín’
Cámara: Alexa Mini, Alexa Classic, Bolex super 8mm
Óptica: Zeiss High Speed
Película : Kodak s8mm 500T 7219
Cinefotógrafo: Alfredo Altamirano AMC
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STILLS DE «ESTO NO ES BERLÍN»
ALFREDO ALTAMIRANO AMC
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